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Con Calle 54 saldo mi deuda de gratitud con el jazz latino: Fernando Trueba
En varios de nuestros paneles acerca de la historia de la salsa se ha intentado revisar (aunque sea parcialmente) su evolución y su conexión con el LatinJazz; y en más de alguna ocasión hemos visto algunas secciones escogidas de este extraordinario film musical. Probablemente CALLE 54, sea la más importante y mejor lograda película acerca de este complejo y sabroso genero musical, el LatinJazz. Para completar antecedentes (y para dimensionar algo) de lo que es este documental, va esta entrevista al director de CALLE..54, Fernando Trueba (que le realizara Ernesto Márquez para el periódico La Jornada de México). ...demás esta decir que Trueba deja de manifiesto su gratitud e inconsolable amor por el LatinJazz ... (me van a disculpar que las negritas con subrayados vayan por mi cuenta, solo es para destacar alguna idea, aunque todo es destacable), presten atención a la siguiente nota (J. Jofré) :
Como ''un musical sobre música'' define Fernando Trueba su filme Calle 54, presentado en el Festival Internacional de Cine de La Habana (2001). El cinerrealizador español confiesa en entrevista con La Jornada que al hacer esta película sobre el jazz latino, ''con sus héroes y protagonistas'', saldó una deuda de gratitud con el género y cumplió la aspiración de todo músico frustrado: ''Estar en la música sin ser músico'' ...[!]
Con Calle 54, dice Trueba -con quien platicamos en el elegante Hotel Nacional habanero-, ''intenté hacer una película y lo que me resultó fue un concierto para las cámaras''. El jazz latino es muy cerebral -¿Cómo se dio su primer contacto con el jazz latino? -Mi primer contacto ''consciente'' fue a principios de los años ochenta, cuando escuché Blowin, el primer disco norteamericano de Paquito de Rivera. Claro, antes había escuchado algún disco ''latino'' de Dizzy Guilliespie, o el magistral Jazz samba de Stan Getz con Charlie Byrd, o los mejores de Gato Barbieri de los años 70: Chapter one a Chapter four, o la banda sonora de El último tango en París. Pero aquel disco de Paquito fue lo que realmente me incitó. Cuando yo escuché el saxo de Paquito sentí como si me hubieran metido una inyección de vitaminas
-En Estados Unidos tienen al jazz latino como el hijo menor del jazz. ¿Qué opina al respecto? -Que me parece una idiotez. Si lo dicen por la edad a lo mejor sí, porque de las dos corrientes el jazz latino es el más joven y por lo mismo tiene más energía. Pero si es menor por tamaño o por calidad, para nada. No existe jazzista de altura que no haya hecho un disco con elementos de la música latina o desee tocar con músicos latinos. Ya conocemos la historia de Dizzy Guillespie y Chano Pozo o la de Charlie Parker con Mario Bauzá, pero Mile Davis, Charles Mingus, McCoy Tyner, Herbie Hancock, Roy Hargrove... en algun momento de su vida han querido mezclarse con los músicos latinos. ¿Por qué? Pues por lo vitalistas que son. ''Phil Woods, ese gran saxofonista y clarinetista decía que el futuro del jazz dependía de una fusión más estrecha con la música de Sudamérica y el Caribe. Lo afrocubano unido al jazz, es hacia donde va todo. Y eso que ha dicho un hombre que en suma era chovinista te da la pauta de por dónde andan las cosas con el jazz latino. |
"El jazz latino tiene una vida y una fuerza tremenda y... además qué, ¡coño! es más complejo rítmicamente. Los ritmos latinos son más complejos que los ritmos del jazz. Van lejos, pero mucho más lejos que el típico 4/4 del jazz. La mayor parte de la gente es consciente de ello. Además el jazz se ha convertido en música de laboratorio, muy cerebral, música para músicos y eso es un coñazo. La música latina sigue siendo música para la gente. Eso es lo bueno del jazz latino, que devuelve al jazz su contacto con la gente, lo saca del egotrip ese narcicista de estar haciendo música para músicos. Eso pasa mucho en la literatura y en el cine, gente que escribe o hace cine para impresionar a sus colegas y ¡coño! el arte no se hace para un club de exquisitos sino para compartirlo con la gente. Pintar para críticos y pintores es una mierda. Uno tiene que pintar para la gente y tocar, y escribir, y hacer cine para la gente. Y esto no es incompatible con la calidad y el ser la hostia o renovar y arriesgarse e incluso hacer cosas vanguardistas. Todo eso se puede lograr siempre y cuando no pierdas la comunicación con el que te mira, con el que te lee, con el que te escucha.
-Ultimamente las condenas o diatribas contra el jazz latino van en el sentido de su ''excesiva etnicidad''. -Mira, el mundo está lleno de policías que andan por ahí pidiéndole al arte el carnet de identidad o de raza. Yo creo que lo bueno del jazz latino es que refleja precisamente su etnicidad y el mestizaje del mundo en que vivimos. El mestizaje es riqueza y la pureza es mierda, sabes. La pureza es decadencia y el mestizaje no. El mestizaje es la base de todos los avances y el purismo representa a las formas estancadas. -Buena respuesta. Ahora, ¿vende o no vende el jazz? -Ese es uno de los grandes retos que tiene que enfrentar este género que se dice es de minorías y, bueno, aquí tendríamos que revisar un montón de cosas para saber por qué no es lo rentable que se quisiera. En principio hay que tomar en cuenta que la música en el mundo está en manos de unos mercaderes del disco que a lo único que se dedican es a producir mierda, promocionar mierda y vender mierda; por lo mismo carecen del menor interés en las cosas buenas que hacen gentes de calidad. Músicos que sacrifican su vida por hacer lo que creen y evitan meterse en esos circuitos de órdago que les piden hacer la mierda que se espera para vender y enriquecerse. Claro, si eres un ser pensante, sensible y autogestivo que te has librao de toda esa mierda corres el riesgo de no depender económicamente de lo que haces. Aunque, claro, haciéndolo te diviertes mucho más y duermes mejor. -Las inevitables analogías han equiparado el trabajo suyo con el de Win Wenders, ¿en que coincide Calle 54 con Buena Vista Social Club?. -Quizá en la intencionalidad de buscar y dar a conocer esos momentos entrañables que tiene la música.
-¿No buscó el éxito comercial? -Para nada, sería un completo imbécil si pensara en ello. En este proyecto, como en otros, he seguido una de las pocas reglas que tengo: filmar sólo aquello que amo. -Entonces, ¿a que aspira con esta película? -Lo que aspiro con este filme es enseñar lo mejor posible una música que me fascina y que me ha hecho disfrutar como ninguna otra. Con esta película yo aspiro a que el público conozca mejor a los músicos que participan en ella.
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Momentos para recordar en la historia Cuando Trueba se subió visiblemente ''emocionao'' al escenario del Cine Chaplin para presentar a un público selecto su filme, eran muy pocos los que sabían de esta Calle 54, que se llama así por la dirección neoyorquina en que se ubican los estudios de la Sony Music donde se llevaron a cabo las grabaciones -un artista por día- de lo que ahora vemos y escuchamos. A decir verdad sólo Chucho Valdés, Gato Barbieri, Giovanni Hidalgo, Chano Domínguez y otros pocos presentes esa noche, y que previamente habían recibido una copia del filme en video, sabían de él. La película ya venía de presentarse en España, Chile, Italia, Canadá y de participar en los grandes festivales de cine como el de San Sebastián y Venecia, siempre con éxito de público y crítica. De ahí que todos los presentes en la sala esperábamos con ansia su proyección En Calle 54 Trueba preserva momentos de verdadero interés histórico, como el encuentro de Chucho Valdés con su padre Bebo quien al verlo le espeta ''Oye ¿que te has hecho? Te has puesto como un sapo''; la comparecencia musical entre el mismo Bebo y ese gigante del contrabajo llamado Israel López Cachao, dúo divino que recrean a piano y contrabajo con arco un Lagrimas negras de epopeya; o aquel otro en el que se ve al gran Chico O'Farril dirigiendo su big band en una versión reducida de su maravillosa Afrocuban Jazz Suite.
El viaje, el exilio, el desarraigo -¿Qué intentaba con esta manera de filmar? -Más que todo quería reflejar la naturalidad de los personajes y que cada canción fuera un cuento distinto, una pequeña película dentro de la película. -¿En donde radicó lo complejo de esta tarea? -En mover a los operadores en directo. Ellos tenían que registrar todo mientras los músicos tocaban, sin interferir, ni estorbar en ningún momento. Eso fue uno de los ejercicios más difíciles del rodaje, pero también uno de los más divertidos. -Señala usted que hizo la película sin ninguna otra intención más que la de divertirse. Sin embargo, encontramos una trama central: el viaje, el exilio, el desarraigo... -Claro, aunque no está hecho de una manera deliberada, tratándose de quienes se trata, de unos músicos que han hecho de la fusión de lugares, lenguas y ritmos su estilo de vida, entonces en algún momento de la película aflora eso que tú has percibido.
-No fue deliberado pero usted lo subraya al perseguirlos con sus cámaras en un entorno ajeno. Tal es el caso de Bebo Valdés caminando bajo el hielo de Estocolmo, la ciudad donde fincó residencia hace 45 años. -Tenía que hacer eso, tenía que ubicarlos en sus otros hábitats, en sus reales y mágicas maneras de ser. El arte es para que la gente se reencuentre -Estando en una función regular del cine Chaplin he visto cómo el público cubano ha recibido el filme: gritan, se alborotan, aplauden, llevan la clave y terminan bailando o llorando cuando ven a los suyos. ¿Se da cuenta de lo que ha logrado maestro? Ha traído a Cuba músicos en el exilio de los que aquí no se sabía nada. -Para mí es una gran alegría que los cubanos puedan ver a algunos de sus maestros al margen de donde vivan y al margen de ideologías. Qué bueno que la música sirva para eso, que por encima de posiciones políticas la gente se sienta cercana. Precisamente el arte es para eso, para unir y limar esas diferencias... para que la gente se reencuentre. Finaliza Fernando Trueba, pero antes de retirarse nos informa que Calle 54 será presentada en México en el mes de marzo, cuando se lleve a cabo el Festival de Cine de Guadalajara. Por su parte, aprovechando la visita del cineasta español, la Filmoteca de la UNAM tiene contemplado para ese mismo mes una retrospectiva de su fiilmografía en la cual se incluye ésta, su más reciente producción.
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| CRÍTICAS:
"Calle 54", el
magnífico documental como tributo al jazz Latino, es incluso mejor cuando se
le ve dos veces, por que la película es una expresión pura del amor del
director por la música, un amor tan infeccioso que te deja eufórico.(...) Si
la banda sonora no se vende en la entrada de cada cine, habrá alguien que
haya tenido una terrible falta de previsión comercial. El señor Camilo verá.
En el festival de cine de Toronto, cuando llegó el turno de proyección de "Calle
54", la película puso en pie a la audiencia después de cada número (La
delicadez de la grabación del sonido es maravillosa). No hay duda que
provocará, también aquí, escalofríos de alegría a una multitud." "Éxtasis en "Calle
54". (…) La Gloria de "Calle 54", la emocionante "tarjeta de san Valentín"
que Fernando Trueba envía al jazz Latino, reside en la forma en que su
cámara alcanza el éxtasis. Al finalizar la película, el público se rinde. La
exhibición de los mejores instrumentalistas Latinos en actuaciones de
estudio y encuadrados en colores vibrantes, "Calle 54" no se conforma con
ser un mero escaparate. Se mueve vertiginoso, con la música, saltando a gran
velocidad por todas partes con la controlada exhuberancia de una pareja de
bailarines de swing. (...) Y, por amor de Dios ¿Por qué está leyendo esto?
Vaya a ver la película, "pronto"!".
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"Si busca un
club de jazz, pregunte por "Calle 54". Si los satanizados sonidos de las
estrellas del Pop como Ricky Martín o Christina Aguilera le sacuden la
cabeza en vez de su trasero, es mejor que mueva ese trasero hasta el
espectacular concierto filmado por Fernando Trueba en "Calle 54". El
concepto es hermosamente simple. Trueba, un devoto del jazz latino, monta un
estudio e invita a sus músicos favoritos a tocar sus canciones favoritas.(...)
Absolutamente desinteresado por el documental tradicional, Trueba ("Belle
Époque") sólo quiere compartir su inconsolable amor por la música. Y no
podía haber hecho un trabajo mejor. (...) Esto es lo que Trueba quiere
mostrarnos (...) Algunos artistas aparecen eclesiásticamente transportados
cuando tocan. Otros están en un infierno de placer. Créanme, es contagioso." "El director
y guionista español Fernando Trueba muestra lo serio [de la música latina]
en "Calle 54", un maravillosamente bello documental que captura no sólo el
fuego, sino también la sofistificación y profundidad intelectual del jazz
latino [...] Trueba se centra en las actuaciones, y hace una breve
presentación de cada artista de su voz, proveyéndoles así de un escenario
ideal para dar rienda suelta a sus talentos [...] las compariciones entre "Calle
54" y "Buena Vista Social Club" son inevitables. Pero ni siquiera esta
película nominada al Óscar puede acercarse a la brillantez visual y la
música visceral del filme de Trueba. "
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En "Calle 54",
Trueba satisface su pasión por la música capturando actuaciones únicas y
excitantes [...] El que se centre en las actuaciones limita "Calle 54", por
lo cual pierde una gran oportunidad de ser una referencia dentro de la
música latina y su historia. Dos de los doce artistas podrían haber sido
sacrificados en aras de expandir la narración del filme y hacerlo más
accesible al espectador corriente. Pero Trueba ha sido extremadamente astuto
en la elección de los músicos, y para el fan más radical del jazz latino, "Calle
54" es un gustazo del más alto nivel" "Calle 54" es
un prodigio de acoplamiento de la cámara de Fernando Trueba a las músicas
del jazz latino que filma. Las composiciones de Trueba son un alarde no sólo
del oficio de filmador y montador de imágenes, sino de algo de más calado:
del conocedor del misterio de la musicalidad esencial del cine. No de la
música exterior a las imágenes, sino de la musicalidad interior de estas
imágenes. En la veintena aproximada de magistrales, algunas literalmente
asombrosas, piezas de jazz latino que Trueba nos ofrece, la cámara no es un
ojo intruso que observa a los intérpretes de las músicas, sino un
instrumento creador, como el saxo o el piano, de pura música. Admirable y
profundo trabajo de cine-música. "La voz en
off del director Fernando Trueba describe con frases lúcidas, sobrias e
inteligentes pero también llenas de agradecimiento y de amor la personalidad
y la representatividad de los músicos que protagonizan el muy cuidado,
vitalista, revelador, original y espléndido documental, musical, o como
quiera definirlo cada espectador, "Calle 54" [...] "Calle 54" tiene
capacidad para enganchar con su fascinación y calidad no ya a cualquier
persona que ame la buena música, independientemente de los gustos melómanos
de cada uno, sino también a cualquier cinéfilo.
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