

Por Jaime Jofré
Prof..Director.Chilesalsaen2
Blog de Libros
Segunda
Parte
(Polirritmia)
Mencionábamos
en un artículo anterior o más bien dicho,
intentábamos fijar, aunque sea con mediana claridad, la significación o
naturaleza de la palabra “salsa” en nuestro contexto musical. Ya sabemos
que no es necesariamente un género musical, pero si podemos decir que es
un fenómeno musical, con
características que la revisten de un
estilo y una manera particular de hacer la música (crear e interpretar).
Estas
características en realidad son anteriores (heredadas) al momento en
que se acuño el termino salsa y se desarrollaron como resultados de
ciertos hitos, instancias o circunstancias históricas como son (por
ejemplo) los desplazamientos
territoriales de numerosas colonias de un
continente a otro, y otros hitos más que se fueron dando a su debido
momento. Estas, en mi opinión son principalmente tres
(que conste! que en realidad hay varias más, pero estas son las que
genéricamente tienen mayor influencia):
(1) La
polirritmia y su mezcla de distintos generos y formas, (2) la
improvisación vocal y/o soneo (3) las
improvisación instrumental,
alternancia entre los instrumentos que pasan a un primer plano y las
descargas. Estos tres elementos están presentes en casi todas las llamadas
músicas “mulatas” del caribe, en algunas más, en otras menos. En
algunas piezas musicales destacará más una u otra característica, según el
autor y eso según la intencionalidad que se le dará a la obra.
Me referiré ahora a cada una de ellas por separado.
Polirritmia:
Con esto nos estamos refiriendo a la formación de un patrón rítmico basado
en la combinación de varios ritmos en forma simultanea (puede parecer algo
redundante, pero esta "redundancia" en cierto modo
es real en
cuanto al resultado o "efecto" de su sonoridad, además que ahí reside gran parte de su riqueza
y le da "sabor"). Esto
permite combinar parcialmente entre si algunas formas asociadas a diversos
géneros. Un ejemplo practico podría ser el tema “My spiritual Indian” de
Eddie Palmieri, donde hay una sonoridad indígena o amerindia y ritmos del
afrocaribe. Siendo aún más específico, cuando hablamos de polirritmia
hablamos de varios ritmos “montados” en uno solo (o que forman uno
principal). Además, hay detalles que hacen al metro rítmico más importante
y trascendente en estas músicas y que va más allá de lo meramente formal
(sobre esto escribiré otro apunte ampliamente detallado), y es el hecho de
que los patrones o métricas rítmicos ordenan el fluir de las melodías.
Unos de estos patrones lo constituye las claves, “un estilo métrico
heredado de la tradición africana” (Ángel Quinteros). Una división
recurrente (que se repite) basada en pulsaciones heterogéneas
(pulsaciones diferentes y no equivalentes entre si). Esto era algo que en
el siglo XVII no se concebía musicalmente así de esa manera, pues la
música de ese entonces (hasta “hace poco”) se estructuró con acentos
regulares recurrentes y una subdivisión del tiempo en términos de tres y
cuatro (3/4, 4/4, etc.). Hagamos
algo de historia, no voy a mencionar fechas y datos biográficos
porque ya hay otras secciones de este sitio destinadas para esos efectos
(las biografías). A principios del siglo XX hubo un
cambio de actitud gracias al desarrollo de las ciencias (redescubrimiento
del tiempo en la física) lo que significo una mayor apertura hacia formas
musicales de origen afro americana (téngase en cuenta los encuentros entre
músicos doctos clásicos y afro latinos). Todo esto derivó en un interés
mucho mayor por composiciones de metros más complejos. Estas claves
(elemento central en la polirritmia) significaron patrones de ordenación
métrica que fueron haciéndose comunes. Hoy por hoy, unos de los
metros más comunes que ha sobrevivido hasta estos días es el de las clave
3-2. Una de las notaciones musicales para este metro es el que está en el cuadro de más
abajo, inicia con una parte sincopada y otra resolutiva, produce un efecto
de tensión - relajación y vaya que efecto, pero ya hablaremos de esto
porque creo merece una nota aparte además -que dicho sea de paso- tiene
que ver con el hecho de bailar en 1 o en 2 )

Existen
otras formas de representar el metro rítmico de la clave en el pentagrama,
pero este es el que les mostrare por ahora (el mismo que aparece en
el logo de Chilesalsaen2). Está dividido en 16 "partes" (lo
que ya nos da una idea de la cantidad de combinaciones que se pueden dar
en un metro tan largo).
Existen otros ejemplos
y variaciones como por ejemplo la clave de samba. También la clave 2-3 que
está presente en el guaguancó habanero y matancero, además en la bomba holandé puertorriqueña, y parte en la música
de santería cubana. Prometo incluir una nota aparte sobre este metro
rítmico que es la clave, ya que hay ciertos aspectos significativos (por
no decir "reveladores") que le dan una particular
importancia, pero como aquí estamos tratando de definir lo que es la salsa
pasaremos a otra característica porque lo de la clave realmente merece una nota
aparte y extendería mucho esta nota (no esta demás decir que este tema es
objeto de estudio y de discusión en nuestras clases
también).
Continuación: la
improvisación vocal
o soneos y la
improvisación instrumental
o
descargas,
como elementos característicos que la salsa heredó de sus precedentes
(ufff) y
que sigue dándole un perfil más definido a esta forma de expresión sonora
(clickear esta foto).